Jamás espere que reaccionaras de esa manera. Desde el principio de la primavera en el 2015, me di cuenta que mis sentimientos por ti habían cambiado, sentía de debía protegerte a toda costa de las personas que te quisieran hacer daño, en fin, ese sentimiento que me exigía protegerte, es amor, pero no ese amor fraternal que siempre tuvimos desde pequeños, es diferente, pero igual al que tú sientes por mí, a pesar de que nunca me lo dijiste, desde que empezamos el cuarto año de universidad (2013), me di cuenta que te gustaba, pero los dos teníamos personas q creíamos amar, pero en realidad estábamos perdiendo el tiempo con ellas. No pasaron muchos días desde que tú terminaste con Fabián, para que yo terminara mi relación con Bárbara, porque ya el “amor” se había acabado.
Sin embargo, ninguno de los dos fue capaz de expresar lo que sentía por el otro, y así paso el tiempo, hasta que el día del amor y la amistad del 2017, viendo el cielo estrellado desde aquella colina que siempre visitábamos los tres, Gaspar, tu y yo para observar el universo y conversando de cosas que solo nosotros se nos ocurrían, desde aquel día en que lo conocimos –a Gaspar-. Luego de que Gaspar se fuera casa de su novia para llevarla a cenar, empezáramos hablar sobre nuestras vidas amorosas. Cuando inició ese tema, tu cara cambio por completo, vi como tus ojos empezaron a cristalizarse al decirme que lamentabas no poder decirle a la persona que amabas o que sentías por él, yo solo te abrace y te dije: “sé cómo te sientes, estoy pasando por lo mismo”. Justo cuando estabas entre mis brazos, me preguntaste quien era ella, la chica que amabas, te propuse que yo te decía si tú me decías primero, -*entre risas* siempre que hacíamos eso me jugabas al vivo y luego que yo te decía cambiabas el tema para no decirme nada- me dijiste que mejor lo dijéramos al mismo tiempo, yo acepte.
La gran sorpresa para los dos fue oír nuestros nombres siendo pronunciado por el otro. Pero más sorprendente fue escucharte decir: “te amo tanto que no me gustaría perderte si llegáramos a ser novios, así que mejor seamos amigos por un tiempo”. Si nos amábamos, ¿por qué no podíamos estar juntos?
Así fue pasando el tiempo y mi amor hacia ti fue en aumento, hasta que decidí pedirte matrimonio, aproveche un día en que estuviéramos reunidos con nuestros amigos, y como esa fecha estaba cercana, mi cumpleaños, decidí reunir el valor para hacerlo ese día. Y así fue, te pedí que me acompañaras a la terraza del bar al que fuimos a celebrar mi cumpleaños, y justo cuando empezó esa canción que tanto te gustaba de Ed Sheeran, me arrodille y te pedí te casaras conmigo.
Lo extrañamente cómico pero a la vez doloroso, fue cuando me besaste, me abrazaste y me susurraste al oído, que la respuesta me la darías al dejarte en tu casa, así fue, una hora más tarde estábamos todos camino a nuestras casas, Gaspar nos me llevo en su coche a acompañarte a tu casa, y cuando te dejamos en la puerta, me dijiste que no podrías casarte conmigo y entraste corriendo a tu casa sin dar explicación. Luego, el me invitó a comprar unos tragos antes de tirarme en mi casa, para tratar de distraerme del dolor, me dio un pastilla para “aliviar el dolor de cabeza”, luego de tomar solo una soda en el sitio al que me llevo, le pedí me llevara a casa ya que tenía mucho sueño.
Al dejarme en casa y asegurarse de que estaba bien, se fue. Me quede atormentándome la mente pensando en él porque no habrías aceptado mi propuesta si en verdad nos amábamos. Solo pasaron quince minutos antes de quedarme dormido debido al efecto de la pastilla que Gaspar me había dado.
Al día siguiente, fui a tu casa, para ver si conversábamos sobre lo sucedió, pero ya no estabas, tu casero me dijo que dejaste una nota con las llaves del apartamento, diciendo que partiste al aeropuerto en horas de la madrugada. Ese fue el momento más doloroso, ya que algo en mí me decía que pasaría mucho tiempo antes de volvernos a ver.
Comentarios
Publicar un comentario