Varios años pasaron desde la ultimas vez que te vi, aun recuerdo aquel día de nuestra despedida. Como extraño ver cada mañana tus bellos ojos color grises, esa mirada tan brillante que ahuyentaba la oscuridad que me rodeaba, esa tonalidad azulada de tu cabello negro, la suavidad de tu piel al rosarse con la mía; pero, ahora, separados a casi 15 mil kilómetros de distancia, queriendo estar juntos, destinados a estar separados.
La próxima semana sera 20 años desde que nos conocimos, aun lo recuerdo con claridad, estábamos en el jardín de niños, cuando te acercaste a mi, pidiéndome que me uniera a tu grupo de juegos, en ese entonces, yo era una niña muy tímida, pero al verte, me di cuneta que debía ir, sentí fuerzas que jamas había tenido para decirte que si. Desde entonces, tu y yo siempre estudiamos juntos, la primaria, la secundaria, incluso algunas clases de la universidad las compartimos, siempre amigos. Pero fue en el cuarto año de universidad, cuando ambos nos dimos cuenta que habíamos estado buscando algo que ya teníamos, el amor de ese ser especial, ese 15 de septiembre del 2017, celebrando tu cumpleaños, me pediste que te acompañara al balcón de aquel bar al que siempre íbamos a celebrar momentos especiales, no esperaba que me pidieras matrimonio, a pesar de que desde el primer año me gustabas, nunca me atreví a decírtelo por temor a que terminara nuestra amistad. Solo una lagrima escapo de mi mejilla, mientras tu me abrazabas, los demás solo nos miraban, algunos felices, otros con recelo.
Pero, esos son solo recuerdos que cada día me dan alientos para poder tener la ilusión de volver a verte algún día. Mientras tanto, seguiré haciendo reportajes y fotografiando cosas interesantes en Sydney, mientras tu diriges la empresa de tu familia en Musco.
Solo le pido al cielo, me de la oportunidad de volver a Rusia, y poder verte al menos una vez mas y poder reparar mi peor error, no haber aceptado cuando me propusiste matrimonio.
La próxima semana sera 20 años desde que nos conocimos, aun lo recuerdo con claridad, estábamos en el jardín de niños, cuando te acercaste a mi, pidiéndome que me uniera a tu grupo de juegos, en ese entonces, yo era una niña muy tímida, pero al verte, me di cuneta que debía ir, sentí fuerzas que jamas había tenido para decirte que si. Desde entonces, tu y yo siempre estudiamos juntos, la primaria, la secundaria, incluso algunas clases de la universidad las compartimos, siempre amigos. Pero fue en el cuarto año de universidad, cuando ambos nos dimos cuenta que habíamos estado buscando algo que ya teníamos, el amor de ese ser especial, ese 15 de septiembre del 2017, celebrando tu cumpleaños, me pediste que te acompañara al balcón de aquel bar al que siempre íbamos a celebrar momentos especiales, no esperaba que me pidieras matrimonio, a pesar de que desde el primer año me gustabas, nunca me atreví a decírtelo por temor a que terminara nuestra amistad. Solo una lagrima escapo de mi mejilla, mientras tu me abrazabas, los demás solo nos miraban, algunos felices, otros con recelo.Pero, esos son solo recuerdos que cada día me dan alientos para poder tener la ilusión de volver a verte algún día. Mientras tanto, seguiré haciendo reportajes y fotografiando cosas interesantes en Sydney, mientras tu diriges la empresa de tu familia en Musco.
Solo le pido al cielo, me de la oportunidad de volver a Rusia, y poder verte al menos una vez mas y poder reparar mi peor error, no haber aceptado cuando me propusiste matrimonio.
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